Extrañar a alguien en un mundo desechable

By Catalina Parra, abril 4, 2018

Los amores platónicos son una nota, digámonos la verdad, son emocionantes, divertidos y cuando empezamos a crecer nos ayudan a formar una idea (no tan idealizada en los mejores casos) de la persona con la que queremos estar.

Pero existen amores platónicos de otra manera diferente a “ me gusta Maluma” y “a mi me encanta Beyoncé”. Existen deseos platónicos, no con personas sino con ideas, con el tipo de relaciones que nos gustaría tener. Muchas veces soñamos con otro “mejor amigo”, no nos satisface la relación que tenemos con nuestra mamá o simplemente sentimos que nadie a quien conocemos se parece a la imagen platónica de quien queremos tener al lado. Así, el amor deseado deja de estar en plutón para acercarse más a la tierra y volverse el foco de nuestro horizonte, que en este caso es el foco de la utopía, se persigue y se persigue pero siempre está igual de lejos en la mitad de esa línea horizontal.
Amores y relaciones utópicas son el resultado de nuestra ansiedad social, todo es imediato y parecido a las fotos de instagram, tristemente esto nace de un hecho, el más humano de todos: queremos ser amados y amar pero no sabemos bien qué significa eso.

Empecé a pensar en esas relaciones utópicas porque me pregunté ¿Por qué podemos pensar durante años en alguien a quien amamos, de quien nos enamoramos, así nunca hayamos sido correspondidos? Y entoces me pregunto también, ¿cómo puede ser eso de extrañar a alguien solo por una idea o un apego de lo que quieres o quisiste que fuera?

Y, finalmente, llegué a una extraña pregunta que me permitió pensar en lo inevitable que es cambiar y en la fuerza con la que el tiempo, poco a poco, con granitos de arena puestos uno al lado del otro, nos va cambiando la forma y a veces, aun encajando con la otra persona, no nos damos cuenta que somos y estamos con alguien que ya no es lo que era cuando lo conocimos. ¿Es posible extrañar a alguien aun teníendolo al lado?

Extrañar a alguien en un mundo desechable:

Todo empezó con Juan y su mirada, que cada vez se cruzaba menos con la mía. Casi siempre cabisbajo dejó de mirarme no solo a mí, creo que también al mundo. Y ahí fue cuando más empezó a dolerme.

Es una de las personas con el mejor humor que he conocido, un humor de esos para los cuales hay que ser inteligente, haciendo conexiones curiosas y acertadas. Hablaba de las cosas como si estuviera por encima de ellas y por eso podía comprenderlas y aun mejor, mostrarlas después de que pasaban por el filtro de su mirada, como hechos graciosos y bailarines. Así veia él la vida, como si le pusiera azucar morena, un poquito de canela pero también pimienta, al lente con el que veía y después todo salía revuelto y exquisito por la lengua con la que hablaba.

Asi fue como crecimos juntos, de la mano, literal, pues todos los días lo veía al despertar. Y el a mí, hasta que dejó de mirar el mundo con dulzura.

Quiero entender qué le pasó pero esa tarea es complicada y por tratar de hacerlo empecé a agachar yo también mi cabeza, como si fuera necesario adaptarme a su postura para seguir sintiendo que seguiamos caminando juntos. Parecíamos dos jorobados por el mundo pero rara vez nos volvimos a coger las manos, rara vez volvimos a mirarnos.

Pasaron meses, muchos meses en los que intentamos caminar así, pero sin darme cuenta un día estaba yo caminando jorobada y sola. Es posible que se volvieran un par de años.

Ahora entiendo, fue la nostalgia que me generaba el apego por la persona vieja, la que ya no era, la que ya no existía, lo que me hizo dejar de ver a quien sí seguía estando a mi lado. Rechacé a esa persona y eso creó una roca muy pesada entre lo que me gustaría que hubiera y lo que realmente había: eso en quien él se había convertido. Creo que realmente , y desde el principio, fui yo quien decidió dejar de mirarlo a los ojos, quien decidió soltarle la mano cuando empezó a cambiar.

Extraño la idea de lo que Juan fue en algún momento. La buena noticia es que hay algo que no me ha permitido alejarme del todo para ir a buscar otra cosa: el amor que le tengo. Creo que ese amor es como un hilo delgado pero fuerte que tiene muchos muchos billones de metros pues ha dado vueltas por todo el mundo y sin embargo, con los enredos y vueltas que haya dado, sigue amarrado de cada punta a su corazón y al mio. Es de material que no se rompe , nunca, nunca.

Prefiero seguir caminando así pues es de esta manera que entiendo cuáles son las cosas reales, cuáles con las cosas por las que de verdad vale la pena estar al lado de alguién. Es por ese hilo, que creo debe ser dorado, que prefiero estar al lado de una esencia que vuelvo a entender y a conocer cada segundo que pasa, una imagen sin filtro , que cambia y no se parece a lo que imaginaba pero que cada vez me sorprende de otra forma porque supera eso imaginado.

Te extrañaba en un mundo desechable, pero ahora entiendo que me haces falta de otra manera, ahora solamente me haces falta cuando te dejo de ver, cuando no estamos cerquita para ver quién eres en ese momento.

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