A veces vale la pena estar achantado

By Catalina Parra, enero 25, 2018

Hoy me hice una pregunta existencial y profunda pero, sin embargo, mundana y común. ¿ por qué hay momentos tan incómodos en la vida de uno? Echandole cabeza se me ocurrió darle la vuelta al asunto y encontrarle un lado positivo al pesimismo, me pregunté entonces: ¿Por qué esta bien sentirse mal a veces? Hay momentos en que sentimos solo insatisfacción y es en esas circunstancias que todo el movimiento para crear empieza a moverse con fuerza desde adentro. Es facil juzgar los momentos y las situaciones incómodas como hechos que lo único que nos generan es malestar y nos da mamera estar así, queremos que se acabe pero no sabemos que entre más la rechacemos esa insatisfacción va a sentirse con más fuerza.

En la corta experiencia que tengo de este viaje, llamado vida, he aprendido a aceptar con carácter esos momentos en los que queremos mandar todo a la quinta porra con calle M. Con el tiempo, he aprendido a disfrutar y a gozarme esa incomodidad. Porque como escuché una vez de la boca de un ser humano totalmente inspirador en mi vida, la incomodidad es el motor de la creación.

Y es que es precisamente esa manera de ver el caos lo que ha llevado a las modas a aconsejarnos salir de nuestra zona de confort. Porque la zona de confort es aburrida, cegadora y es la que poco a poco y sin darnos cuenta nos bloquea. Creo que es valiente el que se da cuenta que el sin sabor que a veces aparece en nuestra boca tiene un sentido, tiene un significado.

Ese sin sabor es nuestra intuición cuando está inconforme. Ella es la que conduce ese automovil llamado cuerpo, y cuando se siente mal aparece con fuerza gritando que ya es hora de avanzar por otra ruta. Por que si bien el camino nos va a llevar al mismo lugar, los paisajes que aparecen si pueden ser diferentes, más magicos y potentes cuando decidimos coger aunque sea una vez por ese camino empedrado, por la calle destapada, por la trocha.

Porque es un hecho que las calles pavimentadas no son necesariamente las correctas, creo que debemos aprender a mirar con cariño la incomodidad. Porque esas calles pavimentadas ya alguien las ha escogido por nosotros y me parece que de vez en cuando merecemos elegir. Aceptar que nos perdimos en la trocha puede llevarnos a un lugar que, aunque nunca imaginamos, siempre supimos que existía así no entendamos tan facilmente que es posible llegar allí.

A veces, y casi siempre que pasa, vale la pena estar achantado. Y no soy una emo.

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