Seis meses y contando (4)… Listo el plan, ahora la acción

By Andrés Giraldo García, enero 23, 2018

Despues de escribir y borrar varias veces, el plan terminó así:

1. Desarrollar el producto y hacer un catálogo de servicios para presentar a los posibles clientes.

2. Aprovechar mi fortaleza para armar grupos de trabajo con objetivos comunes.- Escoger las personas que integran el grupo de ventas y convencerlos de trabajar gratis, hasta lograr esas ventas.

3. Hacer un programa para contactar clientes potenciales.
– Hacer una lista de clientes potenciales para el negocio.
– Desarrollar una página web para ofrecer los servicios.
– Promover la página web entre mis contactos y los contactos del grupo de trabajo.
– Hacer un guión para presentar los servicios a los clientes potenciales.

4. Contactar clientes potenciales
– Hacer citas con los clientes potenciales.
– Presentar los servicios de acuerdo con el guión y tomar nota de las observaciones para mejorar la presentación.

Todo esto escrito, se ve perfecto y fácil, pero no lo es. En realidad eso tiene muchas tareas menores que deben desarrollarse y en este punto es necesario preguntarse si hay el tiempo y la dedicación para iniciar el proyecto. Hasta este momento no requiero de ningún dinero y retirarme no me costaría más que el tiempo perdido haciendo planes.

Entonces, a ejecutar el plan inicial

La ejecución del plan de ventas:

Convencer a alguien de que trabaje gratis no es fácil, así que usé todas las herramientas que se me ocurrieron, excepto hacer promesas que no puedo cumplir. Tengo claro que prometer es una de las mayores fallas que se pueden cometer. Mi única promesa a las personas que venderían inicialmente, fue que una vez el negocio estuviera en marcha los contrataría para seguir vendiendo, pero no hice compromisos de dinero, porque hasta el momento no hay un presupuesto cierto.

Pero uno no puede convencer a nadie de un cambio cuando está feliz haciendo lo que hace, así que busqué gente que sirviera para esta primera parte y que como en mi caso, quisiera sacudirse el mugre. Nada une más que un enemigo común y la muestra de eso es que la segunda guerra mundial se ganó gracias a que Hitler representaba el mal de todo y de todos. Nuestro enemigo común era el mugre que debíamos sacudirnos y mi promesa era cambiár su problema por otro. Nunca prometí el cielo, ni la solución de nada. Solo ofrecí emoción y un nuevo reto en el que cada uno iba a aportar. Dos cosas ciertas.

Por mi parte, debía hacer las tareas necesarias para que ellos pudieran hablar con esos clientes potenciales y mostrar un producto credible y atractivo.

Aquí comienzan las inversiones de dinero, y tengo claro que debo reducir la inversión al mínimo razonable.
– La página web: Hay un sinnúmero de opciones gratuitas para contar con una página web, pero decidí por una que cuesta cerca de 150 dólares por año. La razón de esa decisión es que me permite tener un dominio propio www.riesgocero.co, buzones de correo con el sufijo @riesgocero.co para cada integrante del equipo y algunas estadísticas para conocer indicadores de gestión.
– Tarjetas de presentación: Aunque cada vez se necesitan menos y cada vez es más importante tener y divulgar el número celular, las tarjetas siguen siendo útiles y el costo es bajo. Por unos 10 dólares se obtienen suficientes tarjetas para el trabajo inicial.
– Redes sociales: El movimiento de las redes sociales es muy grande, pero cada vez más competido (léase: más costoso ser relevante allí), sin embargo, hay que estar en ellas. Linkedin, Facebook, Whatsapp, Instagram y Google+ son algunas de las que hay que considerar teniendo en cuenta a quien se dirigen y cual es el negocio de cada cual. En mi caso no fue costoso en dinero físico, porque tengo el conocimiento, pero requirió de tiempo.

El perfil de los clientes tenía una serie de condiciones, de las cuales la más importante es que estuviera muy descontento con su proveedor actual del servicio.

Mientras yo trabajaba en lo mencionado, los demás estaban haciendo la lista de clientes potenciales con el perfil que definimos y para el momento en que terminé mi parte y la revisamos entre todos, las listas de clientes también lo estuvieron. El cumplimiento de todos es fundamental para cualquier proyecto y en todo momento.

Ahora, a contactar a los clientes de las listas: Cada uno llamó o escribió a sus contactos invitándolos a visitar la página y a dar su opinión. El resultado fue bueno, con unas 500 visitas la primera semana. El paso siguiente es pasar de la visita virtual a una visita real donde podamos conseguir que nos inviten a cotizar nuestros servicios y después, a cerrar negocios.

Entonces, a buscar citas reales.

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