¿El amor es un oficio?

By Catalina Parra, febrero 26, 2018

Por un tiempo estuve preguntándome, siendo muy intensa con el tema, por qué era tan de malas en el amor y de verdad que nunca encontré respuesta hasta hoy. Ahora lo veo con ojos menos pesimistas y descubro que solo tenía mucha curiosidad y quería aprender algo de las personas a las que conocía, y toda esa búsqueda ocurrió siempre huyendo de las relaciones largas y estables. Ya que no me interesaba ser infiel, debe ser muy poco agradable cualquiera de los dos roles: ser amante o tener uno, creo que de haber tenido una pareja en ese entonces habría habido cachos; definitivamente quería vivir algunos años de inmadurez y locura sentimental y tenía que hacerlo de verdad: sola y a mi ritmo.

Actualmente, viendo que alrededor mío todo el mundo se está casando y teniendo hijos, llegué a una conclusión: llevo un buen tiempo en el que había decidido inconscientemente estar sola, no quería comprometerme con nada ni con nadie y hasta ahora lo reconozco. Fue muy poco valiente de pronto, pero debo decir que me daba pereza comprometerme. Ese miedo al compromiso me recuerda algunas personas con las que salí y en su momento me parecía idiota su postura. El caso, yo estaba en la misma posición que estos manes y no era consciente de eso: solamente quería conocer gente, parchar y no tener mucha responsabilidad en las relaciones pero me costaba mostrarlo o hacerlo evidente.

Lo bueno de todo es que ahora tengo dos certezas. Primera: era necesaria la experiencia esta de tener relaciones fugaces y de poco compromiso, y no por eso poco profundas o importantes; Segunda: el amor es una cosa muy diferente a la que nos vende Disney, Coca Cola, o lo que dicen las letras de las canciones que canto en karaoke, (todos son referentes pésimos y muy obvios de lo que no es amor pero eso es lo que consume nuestro inconsciente que es más poderoso que nuestro deseo de ser racionales). Con respecto a la primera certeza, estoy satisfecha y no me arrepiento de haber sido así durante un poco más de un par de años; he conocido varias personas valiosas (o al menos ha sido valioso lo que aprendo de ellas pese a su patanería), he recorrido y observado géneros y sexualidades con matices y tonos variados, tampoco fueron tantos encuentros como parece pero sí los suficientes para conocer otras formas de relacionarme.

Me conmueve mucho pensar que cada persona lleva a cuestas una vida inesperada, que ni imaginamos. Todos convivimos con tantas cosas, complejas y hermosas, que parece confuso pensar cómo la gente logra casarse y durar toda la vida sin dudar si realmente quiere estar con la persona que tiene al lado. En el caso de los abuelos sobre todo, el amor era una experiencia que duraba toda la vida, aunque realmente lo que duraba era el matrimonio, muchas veces ese amor al final era obligado y probablemente poco sano, como cualquier dinámica que se configure dentro del sistema sexista. Pero bueno, dejemos a los abuelos en paz porque la respuesta es obvia, en la época de ellos era loco el divorcio, esa cosa tan poco moral no se concebía. Hoy en día el divorcio es súper normal, y hasta evidente, y sin embargo hay gente que dura más de 10 años con su pareja.

Tremendas magnitudes temporales ya se salen de mis reducidos límites relacionales pero creo que es como la natación. Cuando era pequeña y en mi vida pasaba muchas horas en una piscina, cada vez duraba más debajo del agua y nunca supe a ciencia cierta por qué pero mis pulmones aprendían a aguantar más la respiración. Lo intuyo y creo que así debe ser con una relación; es cuestión de tiempo y de práctica, como con cualquier otro oficio.

La segunda certeza me hace pensar que enamorarse de alguien es solo un paso mínimo para tener una relación. Me gustaría seguir siendo la despreocupada chica que sentía mariposas en el estómago y daba todo sin cuidar su corazón. Pero no. Estos añitos no han llegado solos, y sí con todas esas heridas que ahora son como la fuerte corteza de esos árboles viejos, se ha formado poco a poco la capa de aprendizajes que no solo protegen sino que hacen más robusto y bonito ese tronco para sostener ramas firmes, verdes y frescas.

Ahora siento que entiendo un poco mejor lo que significar esa loca palabra de cuatro letras, a veces empalagosa y otras veces, cuando tenemos el valor de reconocerla, tan calurosa y transparente que decirla es sentirse abrazado: amor. Creo que amar es todo un oficio, requiere conocimientos, habilidades, pero sobre todo práctica y constancia.

Las malas, y a veces pésimas, experiencias han sido en todos los niveles: amigos, amigas, familiares. Son estas las que me han permitido ver la vida de una manera más tranquila y creo que de eso se trata el amor. Hay que construir poco a poco las cosas a las que nosotros les damos valor, es cierto lo de los amigos contados con los dedos de una sola mano. Lo es porque si son 5 somos afortunados. Y también es cierto que el amor de la familia, por muy incondicional que sea, hay que cultivarlo. Muchas veces la inercia de los roles a los que hemos sido determinados al nacer, nos lleva a tener unas relaciones que no son libres. Por el contrario, a mí me gusta pensar que puedo ser amiga de mis tías, que puedo aprender de mi hermano y de primitos menores muchos conocimientos increíbles que de otra manera simplemente no llegarían a mi vida. Es un hecho que uno con los años se convierte a veces en maestro de sus padres e incluso de sus abuelos. Esto solo tiene lugar si aceptamos aprender el oficio de amar y logramos ser tan talentosos como lo es un ceramista con la greda, un yogui con la meditación o un joyero con los metales.

Para concluir puedo afirmar que de lo que más me siento agradecida en este momento es de reconocer que finalmente estoy cansada de personificar ese tipo de sujeto que tanto criticaba: una cobarde con miedo a comprometerse que esconde la vulnerabilidad propia de un ser humano romántico y sensible. Mi balance hasta el momento es que el fracaso en el amor externo solo significa una cosa: el primer paso para tener éxito en el amor desde adentro, el invisible, el transparente, que no pesa y que es libre, por eso puede volar. Por otro lado, creo que acabo de entender lo que la vida lleva gritándome hace un par de años: para de salir con sujetos inoficiosos.

La noche más linda: https://www.youtube.com/watch?v=_RFXtPp0bN8 

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